sábado, 21 de junio de 2008

Extracto 1

"No es posible imaginar lo que vendrá. El alma de Europa es un animal que ha permanecido mucho tiempo encadenado. Cuando recobre la libertad no es de esperar que sus primeros impulsos sean muy amables. Pero ni los caminos ni los rodeos importan si al fin ha de surgir a la luz la verdadera necesidad del alma, adormecida y engañada durante tanto tiempo. Y este día será el nuestro, será el día en que nos necesitará. Pero no como guías ni como legisladores -ninguno de nosotros alcanzara a ver las nuevas leyes-, sino como voluntarios como hombres dispuestos siempre a acudir donde el destino los llame. Todos los hombres están prontos a hacer lo increíble cuando sus ideales peligran; pero cuando se anuncia un nuevo ideal, un nuevo impulso de crecimiento, inquietante y quizá peligroso, todos hurtan el cuerpo. Nosotros seremos entonces de los pocos que acudan y avancen sin temor. Para ello levamos la señal, como Caín la llevaba para despertar miedo y odio y arrancar a la humanidad de un angosto idilio, conduciéndola a dilatados horizontes peligrosos. Todos los hombres que han actuado sobre la marcha de la humanidad, todos ellos, sin excepción ni diferencia, han podido hacerlo porque estaban prontos al destino. Lo mismo Moisés que Buda, Napoleón o Bismarck. Nadie puede elegir la onda a la que ha de obedecer ni el polo desde el cual ha de ser regido. Si Bismarck hubiese comprendido a los socialdemócratas, y hubiese acogido sus inspiraciones, hubiera sido un político prudente, pero no un hombre del destino. Y lo mismo pasó con Napoleón, con César, con Ignacio de Loyola, con todos ellos. Estas cosas deben pensarse siempre desde el punto de vista biológico y evolutivo. Cuando las transformaciones de la corteza terrestre arrojaron a tierra animales acuáticos y a los mares animales terrestres, fueron los ejemplares prontos a todo destino los que realizaron lo nuevo e inaudito y pudieron salvar su especie con nuevas adaptaciones. No sabemos si tales ejemplares fueron los que antes sobresalían entre los de su especie como conservadores o, por el contrario, como originales y revolucionarios. Estaban prontos y pudieron salvar así a su especie a través de nuevas evoluciones. Eso sí lo sabemos y por ello queremos estar prontos."

Herman Hesse, "Demian"

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